Una Playlist Personalizada es un conjunto de canciones, que se seleccionan en base a las vivencias del escucha en su adolescencia y juventud principalmente.

La musicoterapia está definida por la Asociación Canadiense de Músico terapeutas (2016) como «una disciplina en la que los profesionales usan la música dentro de relaciones terapéuticas, para apoyar el desarrollo, la salud y el bienestar».

La musicoterapia implica un componente crucial de la interacción paciente / terapeuta a través de un modelo empíricamente respaldado, y puede consistir en técnicas activas (que implican improvisación, canto, aplausos o baile) y / o receptivas (escuchar música a propósito, para identificar el contenido emocional que emerge de la música) (Raglio y Oasi, 2015).

A su vez la musicoterapia individualizada, personalizada o familiar, es aquella que asocia momentos de la historia de vida del paciente con determinadas canciones. Para descubrir esta música, es necesario un conocimiento de la vida del paciente, de sus diferentes etapas, desde la niñez a su adultez y asociarlas a canciones que aún guarda en su memoria, a pesar del deterioro cognitivo provocado por la EA.

La finalidad es que la PLP no solo traiga canciones a la memoria, sino que genere sensaciones, que nos produzcan calma, tranquilidad, etc. Nos conecta a un lugar en el tiempo que la memoria identifica como confortable.

De esta manera es importante conocer un resumen de la vida del paciente y los recuerdos musicales que están acompañados a las diferentes situaciones que esta persona vivió. El conocimiento del mismo debe ser lo más profundo posible, dado que de esa manera podemos conocer sus vivencias y la música asociada a las mismas.

Muchas veces la música no solo no se recuerda en primera instancia, sino que a veces hay canciones que uno mismo ha olvidado, pero que permanecen almacenadas junto con alguna vivencia. Por ejemplo, la música familiar, que salvo que la tenga muy presente por algún motivo en particular, es probable que se asocie a una persona o hecho. La música que escuchaba el abuelo del paciente, por ejemplo, no está asociada directamente al paciente sino a una persona ligada a ella. 

Eso nos genera calma, nos recuerda nuestra historia y nuestro origen, que a veces, en enfermedades neurodegenerativas, se pierde. Eso genera sensación de redescubrirse y eso está asociado a la autoestima.

Generalmente la música que escuchamos en la niñez y en la adolescencia es la que más nos ha quedado guardada, independientemente qué acontecimientos en la juventud y madurez, también pueden generarlo.

Niñez y adolescencia están asociadas, generalmente, a buenos recuerdos y sensaciones que facilitan, asociarla al “repertorio musical” de esos momentos.